Brooke Greenberg ha vivido 20 años y sin embargo su aspecto
físico es el de una pequeña niña de 5, edad en la cual dejó de desarrollarse;
un misterio para el cual médicos y científicos no encuentran explicación.
A pesar del desarrollo que la medicina y las ciencias del
cuerpo han tenido en las últimas décadas, todavía existen raras enfermedades y
patologías para las que no hay explicación ni, por consecuencia, remedio.
Uno de estos desafortunados casos es el de Brooke Greenberg,
una joven de 20 de edad que, sin embargo, tiene el aspecto físico de una
pequeña niña de 5, tiempo en el cual se detuvo su desarrollo corporal e incluso
mental.
La condición de esta mujer ha atraído la curiosidad
científica de numerosos investigadores, entre ellos Eric Shadt, director de un
instituto genómico perteneciente al Centro Médico Monte Sinaí con sede en Nueva
York.
En vista de que, como es sabido, el desarrollo de una
persona está regulado fundamentalmente por las hormonas, el doctor Shadt pensó
en primer lugar que ahí se encontraría la causa de la enfermedad de Brooke,
pero análisis posteriores mostraron que la joven tenía un sistema endocrino
normal.
Ante esto, el equipo médico decidió mapear el genoma Brooke,
en busca de mutaciones específicas, una tarea mucho más exhaustiva aun con las
modernas herramientas de secuenciación. La genética parece ser la única vía que
proveerá la solución última de este enigma.
