El holandés Huug Bosse se sometió a una ordinaria operación
de cadera hace un par de años, que si bien resultó exitosa, también trajo
consigo un extraño efecto colateral. De acuerdo con su esposa, el señor Bosse
no puede parar de reír, un fenómeno que comenzó justo a partir de que salió del
quirófano, y de acuerdo con ella, podría tener algo que ver con la anestesia.
Además, advierte, si bien su esposo no era un neurótico previo a la cirugía,
ahora su personalidad ha cambiado radicalmente y no puede dejar de reír.
“Por momentos se torna bastante molesto escuchar todo el día
su risa. Cuando estás teniendo una dicusión y todo lo sue have es reírse,
entonces se vuelve algo desagradable.” afirma en entrevista para un canal de
televisión local.