En un interesante testimonio empírico, instructora de
meditación trascendental propone que los medicamentos contra la hiperactividad
pueden sustituirse con la disciplina que ella enseña.
Jeanne Ball es instructora de meditación trascendental y
colaboradora habitual del sitio The Huffington Post, en cuyo texto más reciente
se pregunta si la disciplina que ella enseña no podría convertirse en un
sucedáneo efectivo de los medicamentos que tratan el llamado “trastorno por
déficit de atención con hiperactividad (TDAH)”.
Y aunque siempre debería merecer nuestra atención una voz
que proponga alternativas a las drogas que comercian las grandes farmacéuticas,
en este caso en particular Ball está motivada por una crisis de abastecimiento
que actualmente enfrenta la población estadounidense de medicamentos como
Adderall, Ritalin y otras similares. Tal vez Ball piense que semejante crisis,
la primera desde que dichos medicamentos entraron al mercado de la medicina,
podría ser un buen momento para probar otras opciones, sobre todo si estas no
suponen daño alguno a la integridad de quien ha sido diagnosticado con dicho
trastorno.
Para apoyar su propuesta Ball cita su propia experiencia:
“Como instructora de meditación, habitualmente he atestiguado los efectos
transformativos de la meditación en niños y adultos con TDAH”, dice.
Destaca el caso de un chico con 14 años de edad a quien su
madre condujo al centro de meditación trascendental donde Ball trabaja. La
mujer llegó ahí sobre todo por los nocivos efectos que el Ritalin había tenido
en la salud de su hijo: insomnio, ansiedad, pérdida de apetito y, derivado de
todo eso, un crecimiento por debajo de lo esperado para su edad, además de consecuencias
emocionales como aislamiento y baja autoestima.
Luego de una sesión el muchacho declaró su amor por la
actividad, y la asistencia de hasta dos veces por semana le permitió dejar de
usar el medicamento, con la consecuente desaparición de los síntomas antes
mencionados. Ganó además en capacidad de atención, pues la meditación
trascendental es una técnica que no requiere concentración o control
sostenidos, sino que se basa en lapsos desafiantes de atención. Además de la
alegría del médico y sus familiares, que se sorprendieron que el chico
comenzara a ganar peso, él mismo reconoció los beneficios de la disciplina, que
lo hizo notoriamente menos distraído.
Pero este ejemplo es apenas uno de los muchos que podrían
invocarse para fortalecer la idea de Ball. Igualmente otros han emprendido
estudios científicos al respecto, analizando cómo la meditación trascendental
podría sanar de fondo el TDAH, actuando directamente sobre la estructura
cerebral: una solución a mediano o largo plazo, pero al parecer definitiva, que
contrasta con el remedio meramente superficial que representan los
medicamentos.
