
Este peladito se llevó el susto de su vida al meter un caballo la cabeza al auto donde él estaba, y relincharle en el oído. (Al parecer, el niño había estado diciendo que no le gustaban los caballos y que prefería mil veces ir montado cómodamente en un auto, cuando el caballo lo alcanzó a oir y le reclamó con un relinchido de antología...)