El ser cuantificado: el futuro cuando todos nuestros movimientos sean información !!!!
Nuestra información es importante porque es nuestra, ¿pero
qué hacemos realmente para protegerla y cómo cambiará el mundo cuando dicha
información sea el principal producto de intercambio entre compañías y
gobiernos?
Cuando tu despertador suena por la mañana, numerosas
compañías ya han estado recabando tus hábitos y calidad de sueño a través de
apps en tu teléfono móvil; sales a correr y tus tenis hacen check-in
automáticamente cuando alcanzas tu meta calórica del día, actualizando también
tu status en Facebook con el contador de calorías y kilómetros recorridos.
Gracias a que fuiste al trabajo en bicicleta y no en auto, tu compañía de
seguros te abona anualmente un mes de cuotas, y el gobierno te condona 5% de
impuestos para mantenimiento del transporte público.
De la mañana a la noche y aún durante el sueño, numerosos
observadores están interesados en conocer tus hábitos, gustos y prácticas;
algunos “bien intencionados” te ofrecen así productos y servicios cercanos a
tus intereses, pero “bien intencionado” es un concepto difícil de definir, pero
que asumimos implícitamente cada que nos registramos en una nueva aplicación,
es decir, cada vez que abrimos una ventana de nuestro mundo personal para un
observador que en realidad no conocemos.
Si esta visión del futuro suena paranoica o exagerada,
piensen solamente que las compañías aseguradoras, las instituciones gubernamentales
encargadas de recolectar los impuestos e incluso muchos de los empleadores que
buscan referencias de sus candidatos consultan los estados de cuenta bancarios
para saber de nuestros hábitos de consumo e ingresos; esta información se ve
enriquecida por todo lo que voluntariamente compartimos a diario a través de
las redes sociales y apps para móviles, la cual es utilizada por las mismas
instituciones para saber si somos cuentahabientes responsables, nuestros hábitos
sociales y nuestra conducta.
En el futuro no-tan-distante, los individuos serán solamente
su información. No se trata ya de un asunto de la incumbencia de quienes son
usuarios de Facebook, ni siquiera solamente de quienes utilizan computadoras o
Internet: la burocracia gubernamental está tornándose cada vez más hacia lo
digital, con lo que en alguna parte en algún olvidado fichero hay una carpeta
con el nombre de cada uno de nosotros.
Y se está alimentando insaciablemente de información.
Con recientes incidentes como la propuesta de ley SOPA, el
gran público se enfrentó por primera vez con la reflexión sobre lo que los
gobiernos y las empresas privadas pueden hacer con su información personal, así
como con los límites de la privacidad y el intercambio de información.
La piratería, la neutralidad web, las patentes de software y
las leyes de protección a la información personal son aspectos que están
rebasando poco a poco la capacidad de los legisladores para hacer leyes. El
derecho avanza con más lentitud que la tecnología, por lo que es imposible que
los complicados procesos burocráticos (entorpecidos por administraciones
corruptas o coludidas con los voceros de la industria tecnológica, como ocurre
en las industrias farmacéuticas y alimentarias) de los países estén al nivel de
las necesidades de las personas –o al menos que lleguen a tiempo.
Imaginen una televisión que transmita solamente la
programación que nos interesa, y cuya publicidad esté dirigida específicamente
a nosotros. Un mundo donde nuestra información personal sea recolectada sin
nuestra autorización y utilizada para ofrecernos soluciones a la medida podría
ser interesante y hasta práctico para muchos, pero levanta al menos la sospecha
de que la información personal ha pasado a ser una variable estadística y no la
historia individual de una persona concreta.
Nuestros gustos, intereses y hábitos se convierten poco a
poco en números e indicadores, pero todo ha ocurrido a costa nuestra. Siempre
nos han preguntado si estamos de acuerdo con las políticas de privacidad, los
términos de uso o servicio y el contrato de usuario final, todas esas palabras
que no leemos cuando damos “Aceptar” y comenzamos a usar una nueva app.
Como Facebook e Instagram han demostrado, las políticas de
privacidad pueden cambiar discrecionalmente, y si no manifestamos ninguna
inconformidad, nuestra primera firma sigue siendo válida aunque el contrato se
modifique. Es raro que compañías que se hacen grandes gracias a sus usuarios no
sean absorbidas o reestructuradas según estrategias de monetización de información
en el largo plazo. Como si se tratara de magia, nuestra información entra y el
dinero sale, pero nosotros no vemos ese proceso.
No se trata de una teoría de conspiración: nuestra
información es importante porque es nuestra y en realidad si nadie tiene nada
que esconder no debería haber mayor problema en que estuviera disponible,
¿cierto? Como demostró Federico Zannier, la mayoría de nuestros hábitos en
línea son irrelevantes y repetitivos; pero como demostró él mismo, todos y cada
uno de nuestros movimientos pueden ser recabados, almacenados y vendidos. Y si
algo hemos aprendido de eBay y servicios similares es que si hay alguien
interesado en un producto habrá alguien dispuesto a venderlo. Ese producto es
nuestra información.
¿Cuánto pesa Internet?
Aunque pudiese pensarse que esta pregunta responde a un koan
Zen, lo cierto es que un grupo de científicos pesaron los electrones que corren
a través de los cerca de 100 millones de redes y servidores que integran la
Red.
Internet ha permeado la vida y la psique de millones de
habitantes alrededor del mundo. Dificilmente pasa un día de nuestras vidas sin
que mental, verbal o activamente nos refiramos a él. Sin embargo, hasta ahora
pocos se habían preguntado por una de sus características físicas más simples:
¿Cuánto pesa?
En un ejercicio que pudiese ser considerado como parte de
una práctica Zen, un grupo de investigadores se abocó a calcular el peso de la
Red. Para ello, tomando en cuenta que la transmisión de información de Internet
utiliza la electricidad como medio de transporte, los científicos tomaron en
cuenta la cantidad de electrones que intervienen en los 75-100 millones de
redes y servidores que actualmente componen Internet.
El resultado de esta operación fue 1.8 libras, esto es,
alrededor de 815 gramos (algo similar a lo que pesa medio centenar de fresas).
Este dato se refiere a la electricidad necesaria para que Internet, en sus
condiciones de hace 5 años, funcionara.
Pero en cuanto a la información que carga, calculada por el canal de
YouTube en cinco millones de terabytes y multiplicada por el peso de un
electrón, resulta en 0.2 millonésimas de una onza.
Hombre va al médico y descubre que en realidad es una mujer que no puede embarazarse!!!!!
La improbable coincidencia de dos trastornos genéticos hizo
de que esta mujer incapaz de embarazarse tenga todo el aspecto de un hombre.
La improbable coincidencia de dos trastornos genéticos hizo que
esta mujer incapaz de embarazarse tenga todo el aspecto de un hombre.
lEn Hong Kong un hombre de 66 años acudió al médico por un
dolor en su abdomen provocado al parecer por una protuberancia que podía sentir
al tacto. Para su sorpresa, el médico que lo atendió descubrió que el hombre en
realidad era una mujer y la hinchazón un quiste en uno de sus ovarios.
En su caso tan extraña condición se debió a una combinación
de dos desórdenes genéticos extraños en sí mismos y mucho más en esta inusual
coincidencia. Se trata, por un lado, del síndrome de Turner y por otro de la
hiperplasia adrenal congénita (HAC). Turner se caracteriza por provocar que una
mujer pierda algunas de sus capacidades características (por ejemplo, quedar
embarazada) y la hiperplasia por potencializar el efecto de las hormonas
masculinas y, en consecuencia, hacer que una persona tenga un marcado aspecto
masculino (aunque se trate de una mujer).
“Por definición el paciente es una mujer que no puede
embarazarse. Pero ella también tiene HAC, lo cual le da la apariencia de un
hombre”, declaró al respecto Ellis Hon Kam-lun, profesor de pediatría de la
Universidad China, quien además aseguró que este se trata de un caso tan raro,
que difícilmente podrá tenerse otro en el futuro.
El “hombre”, por su parte, es un chino nacido en Vietnam de
66 años, de cerca de 1.37 metros de altura, al parecer con barba y un pene
pequeño pero sin testículos.
Publicado por el calidoso
Stiven Rengifo Zuñiga
el día
martes, junio 04, 2013
Etiquetas:
Curiosidades
!Efecto Facebook te hace engordar, gastar más dinero, bajar tus calificaciones y en general ser infeliz!
Según investigadores de la Universidad de Pittsburg, pasar
tiempo navegando en Facebook puede llevar a decisiones que algo tienen de
autodestructivo como ganar peso, adquirir deudas y bajar el rendimiento
escolar, incluso preferir una galleta de chispas de chocolate frente a una
barra de granola.
Las consecuencias del uso cotidiano, obsesivo, de
la red social más popular del planeta, Facebook, van más allá de la
socialización y, previsiblemente con algo que puede tener tanta presencia en
nuestra vida, incide incluso en nuestro bienestar personal, concretamente,
provocando obesidad según un estudio llevado a cabo en la Universidad de
Pittsburg.
Este se debe a que, en términos generales,
Facebook provoca una baja en la autoestima del usuario, lo cual lo lleva a
comportamientos que tienen un cierto componente autodestructivo como ganar
peso, gastar dinero y bajar las calificaciones en la escuela.
“Dado que los consumidores se preocupan por la
imagen que presentan a sus amigos cercanos, la red social se sirve de la
autoestima de quienes están enfocados en estos amigos cuando navegan en la red.
Este incremento momentáneo de autoestima lleva a que tengan menos autocontrol
después de haber estado en la red social”, escriben Keith Wilcox y Andrew T.
Stephen, los investigadores responsables del estudio.
Los científicos reunieron a 100 personas con
distinto nivel de interacción con Facebook, realizando 5 distintas pruebas para
conocer las consecuencias de este hábito en otros aspectos de su vida. De
acuerdo con los resultados, las personas que pasaban más tiempo en la red
social mostraron también mayor tendencia a comer en demasía, mayor deuda en sus
tarjetas de crédito y menores calificaciones, incluso se encontró que navegar
por Facebook durante cinco minutos volvía más probable la elección de una
galleta con chispas de chocolate frente a una barra de granola.
A este fenómeno los investigadores lo denominaron
el “efecto Facebook”, caracterizado sobre todo por la pérdida del autocontrol
en lo referente a decisiones impulsivas de comportamiento que pueden
perjudicarte.
Publicado por el calidoso
Stiven Rengifo Zuñiga
el día
viernes, mayo 17, 2013
Etiquetas:
Curiosidades
¿Un elaborado engaño o evidencias del viaje en el tiempo?
¿Pruebas dejadas para nuestra valoración por un viajero en el tiempo
real o el elaborado engaño de alguien con mucho tiempo libre y cierto
conocimiento de matemáticas avanzadas (y Photoshop)?
En el año 2015 los Estados Unidos y Rusia comenzarán la 3a
Guerra Mundial con brutales ataques nucleares y tres mil millones de muertos.
EU entrará en una segunda Guerra Civil y la capital pasará de Washington a
Omaha; posteriormente, un virus que funcionaría según nuestras peores
suposiciones para el Y2K del año 2000 terminará con los sistemas
computacionales como los conocemos. Sólo un hombre podría salvar al mundo de la
destrucción: su nombre, John Titor.
Desde el año 2000 un usuario con ese nombre posteó supuestas
“evidencias” de sus viajes en el tiempo en diversos foros. Con los nombres de
“TimeTravel_0″ o simplemente “John Titor”, uno o varios usuarios echaron a
andar un rumor que se ha convertido desde entonces en una enorme leyenda urbana
en la ciudad Internet.
Como una mezcla de distintas películas de viajes en el
tiempo (como Terminator y Back to The Future), el usuario afirmaba ser un
soldado enviado del año 2036 al año 1975 para recobrar una vieja computadora
IBM 5100 (en la imagen), la cual sería la única que podría resistir al virus
del futuro, todo esto a bordo de un Chevrolet 1967 con un sistema capaz de
utilizar los hoyos negros de Kerr para recorrer uno de los dos multiversos que
se abren cuando uno entra en uno de tales hoyos con gravedad hipermasiva.
Titor, en la historia, se desvía hacia el año 2000 para
saludarse a sí mismo a los 3 años, lo que parecería desestimar todas las
posibles paradojas del viaje en el tiempo que la ciencia ficción nos ha
enseñado a respetar. Durante cuatro meses en el 2000, Titor respondió muchas
preguntas en los foros de entusiastas del cronoturismo, describiendo eventos
futuros con un giro que lo libraría de sospechas y daría sustento teórico a su
historia, al menos en teoría: las realidades alternas existen, así que lo que
ocurrió en el pasado de su línea temporal podría no necesariamente ocurrir en
nuestro futuro.
Titor recomendó también aprender todo lo que pudiéramos
sobre primeros auxilio y dejar de comer carne (debido a una epidemia de la
enfermedad de las “vacas locas”), además de publicar fotografías de su máquina
del tiempo y algunas páginas del manual de usuario. En marzo del 2001, el
usuario conocido como John Titor dejó un último consejo (“Lleva un bote de
gasolina contigo cuando el auto se muera al lado de la carretera”) y se
desconectó para siempre.
Esta historia ha sido objeto de miles de publicaciones y
blogs (350 mil al googlear “John Titor solution”), tanto de quienes quieren
llegar al fondo de la elaborada broma como de quienes quisieran que el viaje en
el tiempo fuese realidad. La coartada de Titor (la existencia de los
multiversos que nacen cuando uno entra en una singularidad de Kerr, mismos que
el usuario debe aceptar previamente antes de embarcarse en la aventura) no
pueden ser probados con nuestros instrumentos actuales –pero aunque así fuera,
¿no nos encantaría creer que un viajero del tiempo vino desde el futuro para
advertirnos de una terrible amenaza?
¿No nos encantaría estar en su lugar? ¿Desviar el curso de
las carabelas de Colón y de todos los conquistadores europeos para que el
continente americano evolucionara de un modo distinto? ¿Matar a Hitler siendo
niño para prevenir el Holocausto? ¿Ayudarnos a nosotros mismos a conquistar a
esa chica que nos gustaba en la preparatoria? Las posibilidades son, como el
tiempo, infinitas. Verdad o ficción, aquí algunas de las supuestas evidencias
que el usuario John Titor dejó en el Internet como prueba de que el ser humano
conquistará, en un futuro no lejano, a su más evasivo enemigo e inevitable
referente: el tiempo.
Supuesta
foto de Titor demostrando la curvatura de gravedad de su máquina del tiempo en
un rayo láser
Publicado por el calidoso
Stiven Rengifo Zuñiga
el día
viernes, mayo 17, 2013
Etiquetas:
Temas serios
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