Esto mismo que sucede con las baterías de nuestros aparatos electrónicos, puede suceder con los teléfonos celulares (móviles). Por ejemplo, a un señor se le ocurrió recargar su batería a un lado de la cama, y sin desconectarlo lo comenzó a usar llamando a sus amigos.
De repente, el teléfono explotó y le causó graves daños en sus dedos. De milagro no le dañó la cara o le causó daños mayores.
Por eso, amigos, NUNCA RECARGUEN SUS TELÉFONOS Y HABLEN AL MISMO TIEMPO, ya que corren peligro. Lo mejor es apagar el teléfono mientras se recarga.











